Tal vez era la presión de la sociedad lo que la hacia pensar que debía actuar para agradar, tal vez era su inseguridad quien le pedía que usará una máscara, una máscara que sólo le hacía ser falsa ante los demás. Tal vez eran sus problemas personales lo que daban como resultado todo esto.
Era magnífica, una persona dedicada, capaz de dar el 100% en cualquier encomienda que se le asignará, pocas personas como ella se podían ver en estos tiempos, pero ella estaba ahí, preguntándose, ¿cómo ser feliz?
En si misma sólo veía defectos, sólo veía obstáculos, sólo veía problemas. Siempre era lo mismo.
Dentro de ella, vivía su lado bello, lo que era real, todas aquellas cualidades que nunca vio, nunca se dio cuenta que deslumbraba tanto como el sol, su interior era como la explosión de sonrisas de una niña de 5 años, como el canto del agua en un mar sereno, como el hermoso color de las nubes en una tarde de octubre. Siempre tan alegre y tan tímida, tan valiente y tan débil, así era ella, pero siempre fue tan simple... Como una flor de papel.