Despierto, el aire duele, es seco, frío, despierto de un sueño largo y tormentoso, aún no he abierto los ojos, no lo quiero hacer, no sé qué sentir. Todo regresa a mi mente, vuelve como si un una corriente de agua fuese liberada, lo recuerdo todo, no fue un sueño, ya no estás aquí.
Honestamente hay algo que siento, pero no sé que es...
¿Acaso es dolor? Pero pareciese que no me duele ninguna parte del cuerpo.
¿Quizás es soledad? Sé que no estás aquí, y que a pesar de que sólo va un día, aún sé que debo seguir adelante.
¿Podría ser tristeza? He llorado tanto que no sé si aún hayan lágrimas en mi cuerpo.
No sé que siento, pero sé que se siente frío. Siento como si no pudiese hablar, como si no quisiese hablar. Siento como si no necesitara comer nunca más, como si todas las tareas que debo hacer en mi día a día no importarán y no valieran la pena hacerlas nunca más. Siento que tu imagen en mi mente cada que te pienso me roban todo el aire y la capacidad de respirar, mi pecho se oprime, como si fuera corriendo tan fuerte detrás de ti y tu silueta se divisará a la lejanía en un horizonte al cual no puedo llegar.
Han sido tantas las personas que ayer me dijeron que esto lo superaré en algún momento, pero honestamente no estoy seguro de poder hacerlo, ¿cómo podré hacerlo? ¿realmente es posible?. Siento que debo creer que estaré bien, pero no me convenzo de ello.
Abro los ojos, un haz de luz de una mañana soleada que se asoma a través de las cortinas, cruza de extremo a extremo por la habitación y se posa sobre la foto que me regalaste hace un par de meses, fácilmente caigo inmerso en recuerdos de ese momento, en ese abrazo, en mi cara graciosa y en lo maravilloso de tu sonrisa.
En mi mente escucho tu voz diciéndome que es demasiado tarde como para que siga dormido, acompañado de una almohada que suavemente choca con mi espalda.
-Lo necesitaba.
Se dibuja una sonrisa en mi cara al momento que veo tu foto.
-Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario